Acostumbrada impunidad
* Impunidad mata indignación* Los cuentos de cada año
* Interapas y la eficiencia
UNA DE LOS PRINCIPALES ALIADAS de administraciones públicas deficientes es la costumbre, que suele traducirse en una pérdida de la capacidad de asombro y, con ello, también de toda posibilidad de indignación ante el manejo irregular, desvíos incluidos, de los recursos públicos.
Cada año, los informes de las auditorías practicadas a las cuentas públicas de todas las dependencias en el estado son un catálogo manejos indebidos de cantidades inimaginables para la mayoría de los potosinos.
En una entidad en la que el propio INEGI estima que el 60 por ciento de la población (seis de cada diez potosinos) no cuenta con un ingreso suficiente para adquirir la canasta básica, los desvíos en que incurren los funcionarios con sueldos para varias canastas y comelitonas en restaurantes de lujo, representan verdaderas agresiones.
Mientras los que ganan bien hacen mal su trabajo al grado que, por ejemplo, sólo en los ayuntamientos las irregularidades pasaron de 995 millones de pesos en 2012 a más de mil 420 millones en 2013, los que apenas ganan tienen que contribuir cada vez más al erario, aunque no les alcance ni para comer.
Cada año, la revisión de las cuentas públicas se convierte en la confirmación de que llegue quien llegue a la administración pública, sea del partido que sea, la costumbre es que cometa irregularidades, y si se ve como si fueran poquitas, mejor.
Así, que de 34 mil millones ejercidos por el gobernador Fernando Toranzo sólo tenga observaciones no desahogadas por poco más de 18 millones de pesos lo hacen ver casi como un santo, aunque la cifra podría alcanzar para que muchos de los que no tienen suficiente para la canasta básica la pudieran comprar.
Ni qué decir de los más de 390 millones de pesos malgastados por el ayuntamiento de Mario García Valdez.
El mayor problema de esa costumbre de manejos irregulares que eliminó la capacidad de indignación es justo esa falta de reacción: no hay castigo para los funcionarios que mal utilizan los recursos públicos… ni quien lo exija.
Tolerar una injusticia es provocar otra, y la mayor prueba está en que año con año las irregularidades se mantienen en los mismos niveles “y aumentando”, pero también “y ocultando”.
Parafraseando a Mafalda: No porque exista impunidad, los malos políticos se han ganado el derecho de hacer todo el daño que quieran.
EL INTERAPAS NACIÓ PARA EFICIENTAR el servicio de agua potable en la ciudad con su zona conurbada.
En tres lustros, el organismo pro eficiencia se convirtió prácticamente en el mismo ente burocrático que sustituyó y, para atender la misma necesidad, ahora recurre a un programa de mejora integral de la gestión (MIG) y otorga un contrato a una empresa privada.
“Las partes convienen en que el Costo Total del Programa, conforme a los términos y condiciones incluidas en el presente CPS (Contrato de Prestación de Servicios) y sus Anexos, asciende a $923’884,140.00”, establece la cláusula Décima Cuarta del contrato firmado el 12 de abril de 2012, con la aclaración de que no se incluye el IVA y es a precios de febrero de ese año.
La pretendida necesidad de comprar eficiencia a ese precio por parte del Interapas contrasta con la cifra que da la Auditoría Superior del Estado sobre el ejercicio del presupuesto durante el 2013, sobre el que sólo le hace 10 observaciones administrativas y le señala irregularidades en la aplicación del 1 por ciento de los recursos ejercidos.
Sí, no hay dependencia que se salve de tener un granito en el arroz, que por ser tan solo un granito no hay razón para la indignación porque es tan nada que realmente no asombra, así se trate de la nada despreciable cantidad de 4 millones 655 mil 511 pesos, que son las irregularidades que se le señalaron al Interapas.
Total, ya es costumbre. Qué tiene de malo que haya asignado obras por 2 millones 337 mil 575 pesos sin los procesos de licitación a los que estaba obligado, o que haya adquirido compromisos por 48 mil 340 pesos y al final haya terminado debiendo 386 mil 351 pesos. Son cantidades mínimas si se toma en cuenta que en el año se gastó 624 millones 720 mil 826 pesos.
Pero para un pueblo en el que seis de cada diez no tiene lo suficiente para comer bien, debe ser doloroso sacrificar un poco de sus escasos ingresos para pagar el recibo del agua para no quedarse sin el servicio y ver que aunque sea uno de cada cien pesos contribuidos, se malgastan y hacen una bolsa millonaria…
Es la historia de las cuentas públicas que, con muchas o poquitas irregularidades, ya no asombran, ya no indignan, ya son los acostumbrados cuentos anuales de impunidad.
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